Elena & Fabrice's Web

Librivox o cuando los libros se hacen libres

March 6th, 2010

Hace poco que descubrí los audiolibros y desde entonces soy una ferviente escuchadora. Quiero pensar que simplemente he puesto fin a un gap que se abrió en la tierna infancia, cuando relevé a mis padres en las lecturas nocturnas y los cuentos infantiles en cassette perdieron su poder estimulante. El problema es que el inglés le lleva varias cabezas al castellano en materia de audiolibros. Aunque evidentemente aún queda mucho por grabar, es posible encontrar una gran variedad de novelas y narraciones en las librerías de UK mientras que difícilmente puedo deleitarme con historias en mi lengua materna. El mercado francés se sitúa en un lugar intermedio, ligeramente más desarrollado que el castellano. Una pena, ¿no? En mi humilde opinión (y en la de la wikipedia) esta situación cambiará y en un futuro no muy lejano toda letra impresa con visos de permanencia (o retribución) será leída. Serían buenas noticias para los actores de la voz, como mi amiga Elena González.

Portada de Stardust en su primera edición en UK

Portada de la primera edición en UK

Escuchar novela no sustituye a la lectura, de ninguna manera. De hecho, no he rebajado mi ritmo de lectura, más bien lo he aumentado casi al doble porque escuchar me apetece en momentos del día en los que no leía. También hay libros que se quieren leer y libros que se quieren escuchar. Se escuchan mejor libros más ¨cinematrográficos¨ en los que se agradece la interpretación o se presta de manera natural. O libros que leídos se quedarían a medias o medioleídos a párrafos por ser algo difíciles: un buen lector los enriquece y nos regala la satisfacción de no perdernos palabra. Neil Gaiman, que graba sus libros con gran estilo, confiesa en una interesante entrevista al final de “Stardust“, que fue un audiolibro quien le descubrió “Adventures of Huckleberry Finn“ de Mark Twain. También defiende las dramatizaciones radiofónicas a las que me he aficionado de la mano de la BBC.

Y sientiéndome algo indignada y decepcionada por la escasez de audiolibros en castellano y audiolibros en general, me he unido a la causa de Librivox:

LibriVox is a hope, an experiment, and a question: can the net harness a bunch of volunteers to help bring books in the public domain to life through podcasting? (…) We are a totally volunteer, open source, free content, public domain project. We get most of our texts from Project Gutenberg and the Internet Archive hosts our audio files.

Se trata de una iniciativa en inglés, pero otros idiomas tienen cabida y van abriéndose paso. Más importante aún es que comparto con el proyecto la creencia que la cultura debe ser libremente accesible, aunque actualmente esto no sean más que delirios y solo podamos leer autores muertos y libres de copyright.

José Asunción Silva, poeta colombianoJosé Asunción Silva, poeta colombiano muerto en 1896
Vicente Blasco Ibáñez, escritor español

Vicente Blasco Ibáñez, escritor español muerto en 1928

Gustavo Adolfo Bécquer, poeta español muerto en 1870

Gustavo Adolfo Bécquer, poeta español muerto en 1870

Cierto es que la mayoría de los aficionados no podemos comparar nuestras lecturas con grabaciones profesionales, lo cual resta cierto valor a la empresa. Digamos que para mí lo más importante sería que el producto final esté a la altura de las expectativas y resulte atractivo para el ciudadano de a pie, ávido de escucha… Pero, claro, esto lo digo con una boca pequeña y algo egoísta, pues el par de grabaciones que llevo me han proporcionado un gran placer al que me resisto a renunciar en pos de una calidad “competitiva”.  No me queda más remedio que ser exigente conmigo misma para mejorar con rapidez, como creo se proponen todos los voluntarios de este medio. Por lo pronto he releído con nostalgia una poesía que colgaba en mi habitación hace años, Una noche de José Asunción Silva, y he descubierto a Vicente Blasco Ibañez con El maniquí.

Leer e interpretar un texto crea un vínculo con él y un sentimiento de familiaridad o, mejor dicho, sinergia con el autor. Lógicamente, permite apreciar y ensalzar sutilezas que pasarían desapercibidas en una lectura personal. Hay varias cosas, sin copyright, que me gustaría leer y grabar. Una es la novela de mi padre, que está en camino, sobre un escultor del Medievo. Otra, que se presta más a las posibilidades de Librivox, son las ¨Rimas y Leyendas” de Gustavo Adolfo Bécquer. Una simplemente tiene que liarse la manta a la cabeza sin darle muchas vueltas, superar la vergüenza ajena al escuchar la propia voz. Me aplico la respuesta desde la wikipedia de Librivox a la pregunta que tantos voluntarios nos hacemos, ¨what if I suck?¨:

The readers bring themselves. They add their experience to the author’s words and create something new. (…) So, if you are honestly experiencing the story and giving of yourself in a reading … then it’s not really possible to “suck”, is it?

My thesis online

October 11th, 2009

I finally uploaded the last version of my thesis dissertation (with corrections and some updates), after its defense (13th March 2009).

At the same time, it has been published as a monograph by VDM Verlag, and is available, for instance, in Amazon. The title of this publication reads “Microcavity Quantum Electrodynamics: A dissertation on light-matter interaction with semiconductor quantum dots in microcavities”. Sadly, I had to change the cover to meet the editorial policies and could not keep my mother’s colorful design. I chose a suggestive and metaphoric image instead.

Original cover, by my mother, Inma ReboulBook cover




Eres Bella y Brutal

May 9th, 2009

Es el título del libro de Rebe (Rebeca Tabales), publicado en 2008 como parte de su merecido premio Ateneo Joven de Sevilla. Marta nos contó a todos la buena nueva hace ya más de un año por email, porque hace bastante más que eso que no veo a Rebe. Después de los años del instituto, con forma de L, donde vivimos nuestra caótica adolescencia, nos hemos visto solo unas pocas veces. Solo sé, por Santi o Marta, que vive su vida felizmente y que tiene un blog muy interesante donde filosofa de literatura y literatos.

Estas Navidades me regalé su libro. Había montañas de ellos en La Casa del Libro de Gran Vía, lo que me llenó de orgullo y emoción. Y con la foto de Rebe en la contraportada! Lógicamente, lo empecé con gran curiosidad. Como ya me esperaba, lo he disfrutado con creciente admiración y, como no podía ser de otra manera, lo he acabado con muchas ganas de ver a Rebe otra vez. Ella está en su libro por todas partes. La Rebe poeta de 15 años que yo conocí y también una nueva Rebe que ya no cabe en mis recuerdos porque ha crecido y madurado convirtiéndose en una magnífica escritora. El libro es muy intenso, siniestro a menudo y en general poco acogedor. Los personajes cobran vida a través sus debilidades, sobre todo cuando los vemos a través de los ojos de Alejandra, la calculadora y frustrada protagonista. En gran parte por su culpa, la novela se desarrolla en un tono desconsolador y amargo. También porque lo exige el personaje, el texto está plagado de pasajes ingeniosos y originales. En un estilo sincero y arrollador, el argumento fluye con soltura a pesar de que los acontecimientos se suceden deslocalizados en el tiempo, como pálpitos, precipitándose a ratos en cascada. El lector tiene la sensación de asomarse constantemente a un precipicio oscuro donde no se puede saber la profundidad y por tanto las consecuencias de la caída. Es una novela perturbadora y por tanto una gran novela, en mi humilde opinión.

Hay una parte de la novela a la que solo algunos tenemos acceso por el hecho de conocer a Rebe. Es la parte más tierna, donde reconozco retazos de su vida que también fue la mía…

Danca, que es como llaman a la domadora en su casa: Dan, de su padre Dani, Ca, de su madre Catalina.

Llego tarde a casa de lengua porque me escapo a Los Moros a comprar varias bolsas de gusanitos y gominolas de plátano.

Eso nunca ha pasado aquí, bueno solo con ese retrasado de Física y Química, Guillermo era, ¿no?, que puso carteles de Se busca por todo el instituto, ofreciendo cinco mil pesetas al que confesara quién le había rayado el coche. ¿Qué fue de él?

Para acabar este pequeño homenaje, aquí un par de extractos de la novela que como su título filtran algo del contenido:

Pero un robot se comería todo lo que hay en el plato, una monja-robot ideal, y sin embargo Piña pinchaba las patatas y apartaba las zanahorias y los pimientos, lo que la hacía inconfundiblemente humana.

Supo en seguida que sería imposible traspasar ese muro de optimismo y esperanza, como hacía años había sido imposible atravesar su recogimiento y su melancolía. Pensó: “Las personas no cambian”.

Musium

May 9th, 2009

Mi gata Musa en sus momentos más fotogénicos…

Musa-jarrónMusa disfruta de la bibliotecaMusa en el salónMusa en su retiroMusa, pas contente
Musa adorableMusaMusa selecciona su próxima lecturaMusa y la nieveMusa inquietaMusa al sol

Media Musavista aerea de Musa en casitaMusa contemplativaMusa pasivaMusa de cazaMusa escondidaMusa in fraganti en la cocinaBulto MusaMusa y yo

Barcelona con Elena y Santi, Londres con Noe

May 6th, 2009

Pasé una semana en Barcelona, la última de Marzo, visitando en la Universidad Autónoma de Barcelona a nuestros colaboradores y amigos Stefano Zippilli y Giovanna Morigi. Carlos (Tejedor) y Alejandro (Gonzalez-Tudela, si me ciño al nombre “artístico”) también se vinieron desde Madrid y discutimos sobre el asunto que nos traemos entre manos: un punto cuántico que emita fotones a pares.

El viernes me mudé a casa de Santi (Ormeño) con Elena (González), que también se vino aprovechando la ocasión. Pasamos un par de días simplemente disfrutando de nuestra ya anciana amistad (más de diez años!), paseando, de fiesta, de resaca, de marujeos…

Paseando con Elena, por el Mercado de la BoqueriaBarcelona la nitCalles lindas cerca de la casa de Santi

Santi de baresPuro marketing

Gamberreando en el paseo marítimoEl Mediterráneo y yoLa gata de Maga, el bicho más adorable de la creación (después de Musi)

Una semana después, mi amiga Noelia (Hermández) se venía a Londres a pasar el finde. Fue genial ver tantos amigos en tan poco tiempo! Discutir de las cosas de siempre y descubrir la gran ciudad pateando sin rumbo.

Al llegar a Waterloo Station, me recibió el London EyeComenzamos el día con un recorrido guiado del albergueNoche de viernesNuestro albergue-pub, cerca de London Bridge

Noe siempre tan estupenda!Tomamos café con mi prima AngelaY como siempre, Camden Town

Audiobooks

May 4th, 2009

Now I believe that audiobooks constitute an art on its own. The listener is given ample room for picturing her personal “film” and in a more vivid way than under her own reading. Because one is conducted by the suggestive interpretation of the reader, listening to an audiobook cannot, of course, substitute the magic of the interior voice reading. Anyway, it certainly finds a place between reading a book and watching a movie, overlapping with none of the two. Let us imagine that artistic creations can be ranked in terms of the personal input needed to enjoy them. Considering how much the audience should put of themselves, the gradation could be oversimplified like this (starting with the largest input requirements): music, visual art, books, audiobooks, story telling, theater or films. An audiobook cannot even be considered close to story telling, where the teller has both roles, being half-creator and audiovisual interpreter. A book reader must rigorously stick to a stranger’s text but still turn it into hers and make all the characters alive and distinguishable. In my opinion, the good reader is subtle and does not need to change her voice to the extreme for this purpose, like a ventriloquist. The different characters in the novel are recognizable because their different personalities lead to specific tones, melodies or rhythms, even when speaking the same sentence. This is why I liked so much Ilyana Kadushin and deeply missed her reading for a long time once I had finished the Twilight saga.

Audiobooks are really a discovery in my life. Not only because, as I said, I found a new art to explore, but also because it is perfect for learning languages and improving the accent. There are many web sites providing free audiobooks of the classics (like Books should be free or Librivox). And last, but not least, a good audiobook is the only efficient trick I could find to go jogging every morning!

Nos vamos de Nuptiae!

April 6th, 2009

Se acerca nuestra boda, wedding, marriage, nupcias… Hemos bautizado la página del evento con la palabra latina, que nos parece mucho más bonita.

La ópera en YouTube

March 15th, 2009

Creo que no hay nada mejor que YouTube para los amantes de la ópera. Sobre todo para los principiantes como yo, que lo que más les gusta es escuchar cincuenta mil versiones de sus canciones preferidas, enteramente previsibles en la mayor parte de los casos.

A continuación, canciones e interpretaciones que descubro y voy coleccionando:

Ya soy doctora!!!!

March 13th, 2009

Y gracias a Fabrice, solo hay que hacer click para ver mi tesis.

Dr. del Valle, como mi padre, aunque sirva para algo menos…

Despedida

May 18th, 2008

Alguien me dijo alguna vez que la vida es maravillosa hasta que empiezan a desaparecer las personas amadas, los que dan sentido a nuestro universo. Entonces algo abstracto, algo lejano y anónimo llamado muerte, comienza a robarnos pedazos de la felicidad conquistada y a tomar una forma bien definida, la forma de alguien que estaba a nuestro lado y desaparece para siempre. “Siempre”, nunca”, “nada”, “todo” son palabras que cobran sentido, palabras terribles a las que me gustaría no enfrentarme pero que se han instaurado en nuestras vidas.

La muerte se llevó a mi abuelo Serafín hace 4 años. Mi abuelo, el más joven, que merecía años de descanso y solo sufrió enfermedad, mi abuelo que amaba a mi abuela pero que no puedo más que dejarla sola con su insondable pena. Vi llorar a mi madre, a mis tías y tíos queridos, sentí que el primer pedazo de mi infancia se borraba y esos primeros veinte años de la vida, cuando esta parece sencilla, inocente, eterna, llegaron a su fin. La vida comenzó a resquebrajarse cuando mi abuelo nos dejó y desde entonces tengo la sensación de no hacer más que ponerle parches, ahí donde le van saliendo ausencias.

Mi abuelo Felipe en su seiscientos

Mi abuelo, el que nos regalaba la Historia con sus historias, el más duro, el más fuerte, se nos fue casi resignado a los 91 años el pasado Noviembre. Horas antes de morir pude besarle con todas mis fuerzas y despedirme de su mirada añeja sabiendo que era la última vez. La angustia de su muerte me sigue ahogando el pecho, no me abandona, ni a mí ni a mi abuela. Mi abuelita ahora rebusca en su memoria marchita los recuerdos de su vida junto a mi abuelo, que son también a veces los míos, para no perderse en un presente que ya no entiende y prefiere olvidar. Los abuelos tienen que irse, todos lo sabemos, lo aceptamos, lo repetimos para poder creelo mejor, pero yo no quería perder a mi abuelo y me cuesta un mundo soportar su pérdida. Ese mundo que es el mío y que volvió a romperse sin remedio.

Pero la vida no solo solo sigue sus propias reglas, o las que creemos sus reglas, sino que nos abate cuando menos lo esperamos, cuando más perfecto parece todo y más injusto el golpe… Solo agradezco a la providencia haber conocido a Sylviane y Raymond cuando despreocupados hacían pan y su vida sencilla. Fue tan solo una vez, unos días regalados y fugaces entre la nieve y los regalos, entre las ostras y la harina, que nunca olvidaré porque son para mí pequeños destellos de lo que hemos perdido. Son el recuerdo de lo que pudo haber sido, año tras año, cada Navidad o cada verano. Y lo son porque en aquel momento pecaron de triviales, de una simple incursión en la rutina cotidiana de la familia de Fabrice, de su trabajo, sus costumbres, su sobremesa. En nuestro egoísmo no les otorgamos más importancia que aquella que debían haber tenido. Pero el valor de esos momentos crece con el tiempo, crecerá para siempre con el tiempo que nos separa de ellos y desvela su singularidad: Luego de aquella Navidad última, ya no ha podido haber otra, no podrá jamás haber otra. La Navidad como yo la conocía se esfumó y lo que a partir de ahora quede en su lugar será otro parche maldito.

Hace poco más de dos años, las ocasiones triviales se convirtieran en un desesperado intento por retener la trivialidad. Quiero pensar, en una ridícula búsqueda de la razón, que a cambio de los años robados, de todo lo que podríamos haber reido y discutido, descubierto con Raymond y Sylviane, robamos a las circunstancias muchos recuerdos intensos y hermosos. El humor de Raymond, que él adaptaba progresivamente a mi francés rudimentario, o la entrega cariñosa de Sylviane, que me ha inundado siempre en el mismo idioma universal, fueron, incluso ya en los meses más difíciles, algo que me ha sido arrancado de manera profundamente dolorosa pero que aún así agradezco profundamente haber vivido. No hay palabras para describir aquello que compartimos con Raymond, el final, y ciertamente cobra todo su sentido si simplemente me lo guardo dentro, bien dentro de mí en el hueco que ocupa su ausencia.
Nadie puede saber lo que perder a su padre, así como lo perdió Fabrice, supone para él; o su compañero y marido para Sylviane. Con lo que ella había tenido que vivir desde entonces, durante dieciseis meses y siete días eternos. Mi propio dolor es la antesala del suyo. Yo tampoco puedo imaginarlo. Pero sí veíamos como Sylviane podía a duras penas poner parches a la ausencia, su vida estaba incompleta, rota, hecha añicos. Ni toda su energía, ni toda su alegría loca podía ayudarla cuando quedaba a solas en la casa enorme con una ausencia que lo era infinitamente más. Quiero pensar, en otro ridículo intento por salvarme, que con la misma fuerza explosiva con la que se enfrentaba a cada día, con la misma eficiencia que trajinaba con su mundo, una ráfaga letal se la llevó en un instante. Fue repentino, como la llam

ada que nos despertó minutos después y que nos partió el alma. La pobre alma convaleciente de Fabrice ya no se curará nunca. No pudimos despedirnos de Sylviane, no más allá de la acostumbrada despedida con que el día anterior colgué el teléfono, no más allá de una despedida trivial, inocente, pero que permanecerá en mi recuerdo y ya nunca volverá a serlo.

Con Raymond y Sylviane en Abril de 2006