Elena & Fabrice's Web

Archive for the ‘Amistad’ Category

Eres Bella y Brutal

Saturday, May 9th, 2009

Es el título del libro de Rebe (Rebeca Tabales), publicado en 2008 como parte de su merecido premio Ateneo Joven de Sevilla. Marta nos contó a todos la buena nueva hace ya más de un año por email, porque hace bastante más que eso que no veo a Rebe. Después de los años del instituto, con forma de L, donde vivimos nuestra caótica adolescencia, nos hemos visto solo unas pocas veces. Solo sé, por Santi o Marta, que vive su vida felizmente y que tiene un blog muy interesante donde filosofa de literatura y literatos.

Estas Navidades me regalé su libro. Había montañas de ellos en La Casa del Libro de Gran Vía, lo que me llenó de orgullo y emoción. Y con la foto de Rebe en la contraportada! Lógicamente, lo empecé con gran curiosidad. Como ya me esperaba, lo he disfrutado con creciente admiración y, como no podía ser de otra manera, lo he acabado con muchas ganas de ver a Rebe otra vez. Ella está en su libro por todas partes. La Rebe poeta de 15 años que yo conocí y también una nueva Rebe que ya no cabe en mis recuerdos porque ha crecido y madurado convirtiéndose en una magnífica escritora. El libro es muy intenso, siniestro a menudo y en general poco acogedor. Los personajes cobran vida a través sus debilidades, sobre todo cuando los vemos a través de los ojos de Alejandra, la calculadora y frustrada protagonista. En gran parte por su culpa, la novela se desarrolla en un tono desconsolador y amargo. También porque lo exige el personaje, el texto está plagado de pasajes ingeniosos y originales. En un estilo sincero y arrollador, el argumento fluye con soltura a pesar de que los acontecimientos se suceden deslocalizados en el tiempo, como pálpitos, precipitándose a ratos en cascada. El lector tiene la sensación de asomarse constantemente a un precipicio oscuro donde no se puede saber la profundidad y por tanto las consecuencias de la caída. Es una novela perturbadora y por tanto una gran novela, en mi humilde opinión.

Hay una parte de la novela a la que solo algunos tenemos acceso por el hecho de conocer a Rebe. Es la parte más tierna, donde reconozco retazos de su vida que también fue la mía…

Danca, que es como llaman a la domadora en su casa: Dan, de su padre Dani, Ca, de su madre Catalina.

Llego tarde a casa de lengua porque me escapo a Los Moros a comprar varias bolsas de gusanitos y gominolas de plátano.

Eso nunca ha pasado aquí, bueno solo con ese retrasado de Física y Química, Guillermo era, ¿no?, que puso carteles de Se busca por todo el instituto, ofreciendo cinco mil pesetas al que confesara quién le había rayado el coche. ¿Qué fue de él?

Para acabar este pequeño homenaje, aquí un par de extractos de la novela que como su título filtran algo del contenido:

Pero un robot se comería todo lo que hay en el plato, una monja-robot ideal, y sin embargo Piña pinchaba las patatas y apartaba las zanahorias y los pimientos, lo que la hacía inconfundiblemente humana.

Supo en seguida que sería imposible traspasar ese muro de optimismo y esperanza, como hacía años había sido imposible atravesar su recogimiento y su melancolía. Pensó: “Las personas no cambian”.

Barcelona con Elena y Santi, Londres con Noe

Wednesday, May 6th, 2009

Pasé una semana en Barcelona, la última de Marzo, visitando en la Universidad Autónoma de Barcelona a nuestros colaboradores y amigos Stefano Zippilli y Giovanna Morigi. Carlos (Tejedor) y Alejandro (Gonzalez-Tudela, si me ciño al nombre “artístico”) también se vinieron desde Madrid y discutimos sobre el asunto que nos traemos entre manos: un punto cuántico que emita fotones a pares.

El viernes me mudé a casa de Santi (Ormeño) con Elena (González), que también se vino aprovechando la ocasión. Pasamos un par de días simplemente disfrutando de nuestra ya anciana amistad (más de diez años!), paseando, de fiesta, de resaca, de marujeos…

Paseando con Elena, por el Mercado de la BoqueriaBarcelona la nitCalles lindas cerca de la casa de Santi

Santi de baresPuro marketing

Gamberreando en el paseo marítimoEl Mediterráneo y yoLa gata de Maga, el bicho más adorable de la creación (después de Musi)

Una semana después, mi amiga Noelia (Hermández) se venía a Londres a pasar el finde. Fue genial ver tantos amigos en tan poco tiempo! Discutir de las cosas de siempre y descubrir la gran ciudad pateando sin rumbo.

Al llegar a Waterloo Station, me recibió el London EyeComenzamos el día con un recorrido guiado del albergueNoche de viernesNuestro albergue-pub, cerca de London Bridge

Noe siempre tan estupenda!Tomamos café con mi prima AngelaY como siempre, Camden Town

Bullshit

Saturday, February 2nd, 2008

¿Caracol o escalera?

Es el título del libro que he leído (y comprado) en Barcelona estos días. Verdaderamente son más modernos por esas tierras, más ecologistas, más alternativos, más todo (aunque comercialicen tales atributos sin remordimientos). La cuestión es que este libro de Harry G. Frankfurt es un pequeño tratado sobre la charlatanería que define como falta de interés por la verdad disfrazada de todo lo contrario. Interesante. Sobre todo porque acaba con algo tan preocupante como:

La proliferación contemporánea de la charlatanería tiene también raíces más profundas en las diversas formas de escepticismo que niegan que podamos tener acceso seguro alguno a una realidad objetiva y que rechazan, por consiguiente, la posibilidad de saber cómo son realmente las cosas. Esas doctrinas “antirealistas” socavan la confianza en el valor de los esfuerzos desinteresados por determinar qué es la verdad y qué es falso… (…)

Una respuesta a esta pérdida de confianza ha consistido en renunciar a la disciplina exigida por la dedicación al ideal de corrección para refugiarse en un tipo de disciplina muy diferente, impuesta por la persecución de un ideal alternativo de sinceridad. (…)

…no hay nada en la teoría, y ciertamente nada en la experiencia, que sustente el extraordinario juicio de que lo más fácil de conocer es la verdad acerca de uno mismo. Los hechos que nos conciernen no son especialmente sólidos y resistentes a la disolución escéptica. Nuestras naturalezas son, en realidad, huidizas e insustanciales (notablemente menos estables y menos inherentes que la naturaleza de otras cosas). Y siendo ése el caso, la sinceridad misma es charlatanería.

Contradictoria idea para poner en un blog, tierra de sinceridad por excelencia, donde uno no tiene más remedio que dejarse llevar por la charlatanería… En cualquier caso, Barcelona no tiene fin y la semana se pasó volando. Volver a encontrarme con Diana, amiga de la infancia, fue muy emocionante, como si no hubieran pasado seis (o siete) años. Me quedé con ganas de aprovechar más el reencuentro y cierto sentimiento de torpeza (por la mala administración del tiempo). Espero remediarlo pronto.

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La visita estuvo básicamente dedicada al genio de Gaudí y su imponente, infinita, soñada Sagrada Familia. Ver crecer un monumento para la eternidad, para las personas del futuro, es un privilegio de nuestras generaciones.

Las torres ya inconfundibles son icono de la ciudad.sp1260191Fachada del nacimiento.

La Sagrada Familia no es comparable a nada. Es Antoni Gaudí el que decía:

La originalidad no debe buscarse, pues entonces es extravagancia. Debe observarse lo que se hace usualmente e intentar mejorarlo.

Puede ser esta, además de una lección de humildad, una posible receta contra el “bullshitting”.

El Cristo de Josep Subirachs

Una tarde en Latina

Friday, January 11th, 2008

El mundo, la sociedad, la historia tienen contenido. Uno debería saber, o preguntarse, “¿en qué contribuyo yo al mundo?”. La razón es tan sencilla como que, quiera uno o no lo quiera, con sus actos, su imagen, sus palabras, está llenando el mundo de contenido. Como todo aquello que tiene profundo sentido, esto es un hecho obvio, una verdad que podemos olvidar porque nuestra contribución personal se diluye en el magma colectivo como una gota en el mar. Aún así, el mar es la suma de sus gotas y, lo que es a aún más grave, una gota puede contaminar litros de agua cristalina como otra gota de tinte puede cambiar el color de un estanque. Y todo esto para reiterar que es un hecho que todos contribuimos al mundo y nunca de manera inocua.
Hay gente que no lo sabemos, que no nos hemos dado cuenta o lo hemos olvidado. Hay gente que lo sabemos y no nos importa o lo intuimos y no acabamos de asumirlo. Pero todos aportamos, en cualquier caso, nuestro grano de arena (cambiando a una metáfora más manida y menos apropiada), aunque solo sea el del hastío, la indiferencia o la mediocridad. Cualidades vacías pero que no por ello dejan de ocupar su espacio. Una contribución como otra cualquiera, con su volumen asignado (o su campo de acción o de expansión o como quiera llamarse) que convierte el mundo en un lugar algo más anodino. No quiere decir esto, lógicamente, que existamos personas cuya vida sea completamente “banal”, pero sí se podría decir que la aportación total, con sus sumas y restas, lo es. Aunque ninguna persona contribuimos a uno solo de los atributos del mundo, todas destacamos por nuestra contribución a alguno.
Por otro lado estamos la gente que somos consciente de este “hecho de la vida” (como decía cierto profesor que tuve) y lo aprovechamos, desaprovechamos o malaprovechamos. Hay personas que porque son bellas o tienen estilo o porque sonríen hacen el mundo más hermoso. Hay personas que son inteligentes y descubran algo o no, hacen el mundo más inteligente. Personas ingeniosas que hacen el mundo más divertido, personas que ayudan y hacen el mundo algo más fácil o están amargadas y lo hacen más amargo. Personas que son civilizadas (la mayoría, claro) y construyen un mundo civilizado…
Y una se pregunta, con mayor urgencia incluso que hace unos minutos, ¿en qué contribuyo yo al mundo? y ¿en qué quiero contribuir? Hoy especialmente me lo pregunto porque he compartido la tarde con dos personas cuya contribución es excepcional. Patricia y Almudena trabajan para la asociación “Madrid, puerta abierta” en el distrito Latina, llevando a cabo un proyecto de “apoyo escolar” para adolescentes que va mucho más lejos de ese nombre. Ellas, con sus cualidades singulares, ponen en el mundo ilusión, comprensión, cariño. Y lo ponen en grandes cantidades, sin escatimar, derrochando como si les sobrara y donde algunas personas, de las que ponen desánimo y desconfianza en el mundo, solo pondrían eso. Creo que las personas tan generosas como Patricia y Almudena se dan cuenta fácilmente de su contribución, esta, la más obvia. Pero no me iría a la cama tranquila sin poner un poco de justicia en este mundo y decirles que, además de hacerlo más cálido y habitable, además de ser ponedoras de apoyo y soluciones reales, también llenan el mundo de grandes cuestiones, como las que se me plantean hoy.