Hace poco que descubrí los audiolibros y desde entonces soy una ferviente escuchadora. Quiero pensar que simplemente he puesto fin a un gap que se abrió en la tierna infancia, cuando relevé a mis padres en las lecturas nocturnas y los cuentos infantiles en cassette perdieron su poder estimulante. El problema es que el inglés le lleva varias cabezas al castellano en materia de audiolibros. Aunque evidentemente aún queda mucho por grabar, es posible encontrar una gran variedad de novelas y narraciones en las librerías de UK mientras que difícilmente puedo deleitarme con historias en mi lengua materna. El mercado francés se sitúa en un lugar intermedio, ligeramente más desarrollado que el castellano. Una pena, ¿no? En mi humilde opinión (y en la de la wikipedia) esta situación cambiará y en un futuro no muy lejano toda letra impresa con visos de permanencia (o retribución) será leída. Serían buenas noticias para los actores de la voz, como mi amiga Elena González.
Escuchar novela no sustituye a la lectura, de ninguna manera. De hecho, no he rebajado mi ritmo de lectura, más bien lo he aumentado casi al doble porque escuchar me apetece en momentos del día en los que no leía. También hay libros que se quieren leer y libros que se quieren escuchar. Se escuchan mejor libros más ¨cinematrográficos¨ en los que se agradece la interpretación o se presta de manera natural. O libros que leídos se quedarían a medias o medioleídos a párrafos por ser algo difíciles: un buen lector los enriquece y nos regala la satisfacción de no perdernos palabra. Neil Gaiman, que graba sus libros con gran estilo, confiesa en una interesante entrevista al final de “Stardust“, que fue un audiolibro quien le descubrió “Adventures of Huckleberry Finn“ de Mark Twain. También defiende las dramatizaciones radiofónicas a las que me he aficionado de la mano de la BBC.
Y sientiéndome algo indignada y decepcionada por la escasez de audiolibros en castellano y audiolibros en general, me he unido a la causa de Librivox:
LibriVox is a hope, an experiment, and a question: can the net harness a bunch of volunteers to help bring books in the public domain to life through podcasting? (…) We are a totally volunteer, open source, free content, public domain project. We get most of our texts from Project Gutenberg and the Internet Archive hosts our audio files.
Se trata de una iniciativa en inglés, pero otros idiomas tienen cabida y van abriéndose paso. Más importante aún es que comparto con el proyecto la creencia que la cultura debe ser libremente accesible, aunque actualmente esto no sean más que delirios y solo podamos leer autores muertos y libres de copyright.
Cierto es que la mayoría de los aficionados no podemos comparar nuestras lecturas con grabaciones profesionales, lo cual resta cierto valor a la empresa. Digamos que para mí lo más importante sería que el producto final esté a la altura de las expectativas y resulte atractivo para el ciudadano de a pie, ávido de escucha… Pero, claro, esto lo digo con una boca pequeña y algo egoísta, pues el par de grabaciones que llevo me han proporcionado un gran placer al que me resisto a renunciar en pos de una calidad “competitiva”. No me queda más remedio que ser exigente conmigo misma para mejorar con rapidez, como creo se proponen todos los voluntarios de este medio. Por lo pronto he releído con nostalgia una poesía que colgaba en mi habitación hace años, Una noche de José Asunción Silva, y he descubierto a Vicente Blasco Ibañez con El maniquí.
Leer e interpretar un texto crea un vínculo con él y un sentimiento de familiaridad o, mejor dicho, sinergia con el autor. Lógicamente, permite apreciar y ensalzar sutilezas que pasarían desapercibidas en una lectura personal. Hay varias cosas, sin copyright, que me gustaría leer y grabar. Una es la novela de mi padre, que está en camino, sobre un escultor del Medievo. Otra, que se presta más a las posibilidades de Librivox, son las ¨Rimas y Leyendas” de Gustavo Adolfo Bécquer. Una simplemente tiene que liarse la manta a la cabeza sin darle muchas vueltas, superar la vergüenza ajena al escuchar la propia voz. Me aplico la respuesta desde la wikipedia de Librivox a la pregunta que tantos voluntarios nos hacemos, ¨what if I suck?¨:
The readers bring themselves. They add their experience to the author’s words and create something new. (…) So, if you are honestly experiencing the story and giving of yourself in a reading … then it’s not really possible to “suck”, is it?













